El sol es el protagonista del verano, a empezar por los amaneceres y atardeceres de postal que nos regala. También por las altas temperaturas y el aumento de las horas de luz percibimos más su presencia y, no obstante se hable más de sus efectos negativos sobre la piel, hay que recordar su papel importante para la vida en el planeta. Para el hombre, por ejemplo, el sol representa un aliado fundamental para la producción de vitamina D. Se habla cada vez más de este nutriente por su importancia para la salud, pero ¿cuánta vitamina D necesitamos para estar en forma?

¿Para qué sirve la vitamina D?

Vitamina D y el solEsta vitamina también es conocida por ser la vitamina del sol o antirraquítica. En el primer caso, la razón es que el 90 por ciento de la vitamina la produce nuestra propia piel durante la exposición al sol.

La relación con el raquitismo, en cambio, se explica por el hecho que la vitamina D es imprescindible para la correcta absorción del calcio y, por ende, para la salud de los huesos. El raquitismo es una enfermedad que se manifiesta en niños con bajos niveles de vitamina D y se caracteriza por un desarrollo anómalo de los huesos, más frágiles y finos.

La vitamina D es esencial para el movimiento muscular y es determinante para que los nervios puedan llevar a cabo los procesos de transmisión de la información desde el cerebro hacia los varios puntos del cuerpo.

Los niveles adecuados de vitamina D junto con el calcio ayudan a prevenir la osteoporosis.

¿Cuánta vitamina D hay que tomar?

En base a los estudios y resultados recopilados por la Oficina de Suplementos Dietéticos (NIH) los valores medios de vitamina D en la sangre varían en según la edad. Sin embargo, hay muchos frentes de investigación abiertos para determinar el papel de la vitamina D en diferentes enfermedades como el cáncer, la osteoporosis, la obesidad, etc.

Además de organizar conferencias y grupos de trabajo para evaluar los niveles de vitamina D en los alimentos y estudiar causas y consecuencias de la falta o exceso de esta vitamina, esta entidad “lidera el Programa de Normalización de la Vitamina D (VDSP), un esfuerzo internacional para estandarizar la medición de los niveles de vitamina D en la sangre de las poblaciones alrededor del mundo” (Referencia: ODS).

Actualmente los niveles medios de vitamina D en la sangre se miden en Unidades Internacionales (UI). Los valores de referencia varían según las fases de la vida. Para conocer los niveles de vitamina D en el organismo es suficiente realizar unos análisis de la sangre. En caso de deficiencia o exceso de vitamina D, será el propio médico que indicará las pautas y eventuales complementos.

¿Cómo mantener unos buenos niveles de vitamina D?

La vitamina D, como hemos dicho, es la vitamina del sol porque gracias a la luz solar nuestra piel es capaz satisfacer casi completamente (un 90%) las necesidades del organismo. El resto de este nutriente lo obtenemos a través de los alimentos:

  • Pescado como salmón, el atún, la caballa y la sardina son las mejores fuentes de vitamina D.
  • Las setas que han sido expuestas a los rayos UV durante el cultivo contienen buenas cantidades de vitamina D.
  • La yema de huevo y el hígado de vacuno también contienen este nutriente.

En las últimas décadas, un poco por el cambio de costumbres en la dieta, un poco por la incorporación de nuevos hábitos en el estilo de vida de la población, se ha registrado un aumento de casos de déficit de vitamina D. Hasta en un país como el nuestro, donde el sol es presente todo año. Este fenómeno ha despertado el interés de Sociedad Española de Nutrición que nos presenta una perspectiva del estado actual en esta investigación.

Como consecuencia, es cada vez más común encontrar en el mercado productos alimenticios enriquecidos en vitamina D: leche, cereales, yogures, zumos, etc. Solo tendrás que fijarte en las etiquetas de los alimentos saber si contienen vitamina D.

Cada nutriente es esencial para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo y, una vez más, un estilo de vida saludable es importante para mantenerse en forma. Y, una vez más, la salud pasa por mantener la piel sana y joven.

¡Aprovecha los beneficios de sol este verano! Eso sí, con la debidas precauciones 😉